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Quimioterapia y sol: 4 consejos prácticos
Quimioterapia y sol: ¿es posible? Sí, con las precauciones adecuadas.
Con la llegada del verano y el calor, los efectos secundarios de la terapia contra el cáncer pueden agravarse. Estos van acompañados de estados de náuseas, anemia y debilidad.
Además, algunos medicamentos utilizados para la quimioterapia tienen efectos fotosensibilizantes. La exposición al sol puede provocar quemaduras solares importantes, manchas cutáneas y daños en la piel.
Pero, ¿cómo combinar la quimioterapia y el sol? He aquí cuatro consejos prácticos:
Intenta ir a la playa, al lago o a la montaña al menos 10-12 días después de tu última sesión para dar tiempo a tu cuerpo a deshacerse de algunos de los efectos secundarios.
No te expongas al sol entre las 11 de la mañana y las 5 de la tarde. Cúbrete la cabeza y los ojos con sombreros y gafas y utiliza protección solar muy alta y aplícatela cada media hora.
¿Quedarse quieto en la cama solar de efecto lagarto? No. Intenta moverte lo más posible para mantener la circulación.
Hidrátate, hidrátate, ¡por dentro y por fuera! Bebe mucha agua y aplica sobre tu piel cremas extremadamente hidratantes como la Crema Corporal Emoliente o el Aceite Seco Protector.
Como ves, ¡la combinación de quimioterapia y sol no es imposible si tomas las precauciones adecuadas! Las vacaciones no están prohibidas para quienes pasan por este proceso, pero le aconsejamos que elija siempre destinos en Italia y que se ponga en contacto con su centro oncológico u oncólogo local. Recuerde también hablar primero con su médico de cabecera y llevar consigo toda la documentación durante el viaje.




